— ¡Es una tramposa!, ¡una cochina tramposa!, es la única explicación… — Se quejaba Tabitha. — Es la única manera en que pudo lograrlo, le pagó a alguien o manipuló a algunos gerentes, eso tuvo que ser.
— ¡No lo sé!, ¡¿bien?!, ¡y aunque así fuera, no tengo forma de probarlo! — Replicó Walter cansado de seguir escuchando las quejas de Tabitha.
— ¡¿Cómo es posible, Walter?!, ¡¿cómo pudiste permitir algo como esto?!, ¡eres el jefe, el CEO, tuviste el poder para evitarlo! — Voceo Tabitha, mientras