40. DESESPERADO
Dimitri
Estaba sumamente preocupado.
Necesitaba averiguar exactamente qué estaba pasando. Avril no se iría así porque sí… no por voluntad propia. Algo no cuadraba.
Mi mente volvió inevitablemente a un solo nombre.
Sebastián.
¿Habrá sido ese imbécil quien le dijo algo o peor aún, le hizo algo?
Mandé a uno de mis hombres a investigar lo que ocurría en esa mansión, pero la información que recibí solo empeoró mi inquietud: la mujer de Sebastián, Mónica, se había marchado de la casa y él había salid