Cap. 34: ¡Todos van a pagar!
Renata permaneció frente a la ventana durante largos minutos, su pecho aun subiendo y bajando por la intensidad de la discusión que tuvo con Doménico. Su reflejo en el vidrio le devolvía una imagen que no reconocía del todo: una mujer atrapada entre la rabia y el dolor, tratando desesperadamente de mantener el control.
“Esto no puede ser por Ángelo. No puede ser por él”
Con un movimiento brusco, se giró y caminó hacia un cajón en el mueble junto a la cama. Lo abrió con fuerza y sacó un pequeño