Cap. 105: Las segundas oportunidades existen.
Renata apretó los labios, como si esas palabras hubieran abierto una herida que intentaba ignorar.
—¿Que si lo amo? —repitió, soltando una risa amarga—. Estoy loca, Gertrudis. Porque no debería sentir nada por él. Porque aunque no fue directamente culpable, me dejó ahí. Me dejó sola en ese lugar horrible…
Su voz se quebró, pero rápidamente se obligó a continuar.
—Lo he odiado tanto, ¿sabe? Pero ahora… ahora entiendo que él fue engañado, manipulado. Él creyó que estaba loca, que me había perdido