Cap. 104: ¿Ya no lo ama?
Marisol llegó al umbral de la puerta con una sensación de inquietud que no podía ignorar. Por un momento, sus dedos temblaron sobre la manija, dudando si debía entrar. Desde afuera, la luz tenue de la habitación ya le adelantaba lo que vería, pero nada podía prepararla para enfrentarlo.
Con un suspiro, empujó la puerta y dio un paso adentro. La figura de Ángelo, inmóvil en la cama, la golpeó como un puñetazo en el pecho. No eran las máquinas ni los cables lo que la perturbaban, sino lo frágil q