Después de que se declaró que Owen no podía donar médula ósea a su hermana mayor, Elea reflexionó mucho.
Nadie le había contado a Owen sobre los resultados de su examen, por lo que el joven actuó de manera relajada y volvió a sus actividades normales. Owen pensó que podía salvar a Elea de la grave enfermedad que padecía su hermana mayor, por lo que se sintió aliviado y seguro de que Elea se curaría pronto.
"Hermana, me voy a la escuela, cuídate, ¡no olvides tomar tu medicina y comer!", le dijo