Bostezando a medias, Elea apoyó la palma de su mano izquierda en la frente. En un estado de semi-conciencia, Elea presionó con fuerza su frente para aliviar el dolor que la había atacado repentinamente.
"¿Por qué me duele tanto la cabeza?" murmuró Elea mientras intentaba abrir lentamente sus párpados.
Una sensación extraña invadió a Elea al ver una habitación que no era la que la recibía cada vez que despertaba.
“¡Esto no es la casa de Abelard!” exclamó Elea abriendo los ojos de par en par.
“¡Ta