Capítulo 166

Celeste estaba tendida en la cama, con los ojos cerrados. El sudor había empapado su frente, haciendo que su cabello se pegara a la piel. Tenía el rostro enrojecido y los labios resecos y agrietados.

—¡Pequeña cachorra! —exclamó Samuel, corriendo hacia la cama.

Le tocó la frente. Estaba ardiendo.

—Te llevaré al hospital —dijo, envolviéndola con la colcha y preparándose para cargarla.

Celeste murmuró, con voz débil:

—No… hace frío. Estaré bien con unas pastillas…

Era obstinada, especialmen
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