Los equipos legales y comerciales de ambos centros entraron de inmediato en estado de emergencia. Por un lado, negociaban con las marcas y buscaban nuevos socios potenciales; por otro, calculaban las indemnizaciones que dichas marcas tendrían que pagar, con la esperanza de que algunas desistieran del traslado debido a las penalizaciones. Sin embargo, hasta el momento, los resultados no eran alentadores.
Philip golpeó la mesa con furia:
—¡Ese es un golpe bajo de Michael! Llamé a mis amigos est