—¡Por favor, deme otra oportunidad, señora Melinda! Sé cuánto le gusta la pintura al óleo que le regalé. Sé quién es el autor y he gastado una fortuna en comprar tres de sus obras para entregárselas. Si lo desea, incluso puedo organizar una reunión entre usted y el pintor.
Celeste se sintió bastante desconcertada al oír esto. Ella había pintado aquella obra deliberadamente para que Vivien la tomara y participara en el concurso. Nunca imaginó que sería Ivy quien terminaría regalando el cuadro a