POV: Catalina
La puerta de la suite del Hotel Benedetti se cerró con un susurro electrónico. El sonido era caro, suave, diseñado para aislar a los huéspedes del ruido exterior.
Me quedé quieta en el recibidor, justo donde el suelo de mármol se unía a la alfombra de diseño.
El silencio que me rodeó era absoluto. Un silencio de lujo. No había gritos ahogados de Khalid a través de un muro, ni el zumbido constante del miedo a que un teléfono sonara o una cámara me grabara.
Estaba a salvo.
Y entonce