POV: Zara
—Enciende, enciende, maldita sea —murmuré, mientras mis dedos volaban sobre el teclado.
El cuarto olía a café frío y a latas aplastadas; el ventilador del CPU rugía con la obstinación de un motor que no quiere morir. Las tres pantallas proyectaban un azul espectral que me iluminaba la cara como si fuera una criatura nocturna.
—¿Dónde vas a huir hoy, Khalid? —dije en voz alta, como si hablarle al monitor pudiera retener su dinero.
Una línea de código parpadeó, luego otra. Las rutas s