POV: Catalina
Volvimos a la galería Qasr Al-Fan.
Esta vez, Zara había barrido el lugar en busca de micrófonos.
Estábamos seguras.
Pero el ambiente era diferente. Ya no había lágrimas ni abrazos de consuelo.
Había tensión operativa.
Zara tecleaba en su portátil. Vivienne revisaba documentos legales con gafas de lectura. Sera limpiaba una pistola pequeña y plateada con un trapo de seda. Layla servía té fuerte.
Yo estaba de pie frente a la mesa central.
—Zara —dije—. Apaga las luces.
La sala se su