La galería Qasr Al-Fan no era un lugar ruidoso.
Era un templo de silencio y luz.
Muros blancos. Suelos de hormigón pulido. Obras de arte que colgaban en el vacío como pensamientos suspendidos.
Caminé sola.
Sera me había dado la dirección, pero no me acompañó.
"Layla no confía en nadie que hable alto," me había dicho. "Ve tú. Eres arquitecta. Entiendes el lenguaje de las formas."
Vi a una mujer al fondo de la sala principal.
Estaba de espaldas, observando una escultura de caligrafía árabe modern