POV: Catalina
El sonido de las sirenas de la policía marítima se acercaba.
Wiu-wiu-wiu.
Era una canción de cuna para mi venganza.
Khalid estaba de rodillas en la arena. Su rifle yacía a un metro de distancia, inútil.
Nosotras estábamos de pie. Un muro de cinco mujeres iluminadas por la luz de la luna y por la certeza de que habíamos ganado.
Khalid levantó la cabeza.
Tenía arena en la frente. Sus ojos, que siempre habían sido dos pozos de arrogancia negra, ahora estaban muy abiertos.
Buscó mi mi