125. Su amor: más fuerte que nunca
—Primero tú, ahora Aracely…¿Acaso las dos me quieren asesinar de un infarto? —Azucena conduce. No quiso tener chófer porque quiso estar solas con Altagracia, a quien observa con decepción, muy cercana a lo mismo que ella sintió al ver a Aracely tan sólo horas atrás—. Esto no puede estar pasando.
Altagracia no quiere responder. El estado de conmoción sigue aferrada a ella, como si el mundo se hubiese detenido, como si la vida le hubiese dicho que vivía en una burbuja y debía salir de allí. Tiene