108. Primer enemigo abatido: sangre en la búsqueda del poder
Altagracia deja atrás el agarre de la barandilla para dejar caer los brazos al lado de su cuerpo, tratando de buscar respuesta con un rostro perplejo. Quizás, este es otro sueño. Las palabras no llegan a su boca porque no quiere arruinarlo.
Pero cuando Gerardo se da la vuelta, y la observa en esa preciosa mirada de suavidad que habla más que mil palabras, el corazón de Altagracia se estruja, se hincha en conmoción y Roberto Reyes se quita el sombrero que trae con la misma mirada que su hija her