~~~
Ana.
Y de los brazos de Levy se escucha un llanto tan desgarrador, que me parte el alma, recordándome mi propia angustia, la misma que debe tener la madre de esta niña y no puedo ser tan cruel, pensando en que me gustaría que alguien tuviera compasión por mis propios bebés, ahora que no puedo protegerlos.
― ¡Por favor, Levy! ―le ruego esta vez, tratando de acercarme, pero Casius me hala hacia su cuerpo por el cabello―con una bebé no, eso es demasiado cruel y sé que, en el fondo de tu corazó