~~~
Ana.
―Debemos apresurarnos, o se hará de noche―me dice Levy, mientras sus hombres disponen de las cuerdas para que bajemos.
Solamente, Ezra, Amadeo, Levy y yo lo haremos, como si ese sitio no fuera para nada peligroso. Sí, lo sé, la bestia ya no se encuentra, pero no conocemos ese apestoso hoyo, como para pensar que ahora se ha vuelto seguro repentinamente.
Levy me da un asentimiento de cabeza y todos vamos por las cuerdas y llegamos hasta el fondo del abismo, o eso creo, porque aquí no se