Cuando bajé, encontré a Tony inclinado sobre la mesa del laboratorio, concentrado en revisar un montón de instrumentos que yo no reconocía. Tanto él como Anthony se pusieron a explicarme con todo lujo de detalles lo que estaban haciendo, pero, si soy sincera, no entendí gran cosa. Todo aquel lenguaje técnico me entró por un oído y me salió por el otro.
Lo único que realmente entendí fue que las pruebas estaban dando buenos resultados y que, día tras día, tenían una idea más clara de lo que estab