—Bueno —Alfa John dio una palmada en las rodillas y se levantó—. Ahora que eso está resuelto, supongo que deberíamos irnos…
—En realidad —interrumpió Alexander—, aún no hemos terminado.
John y Helen intercambiaron miradas. Alexander tomó una respiración lenta.
—Como saben, hubo una filtración sobre un contrato entre Ella y yo.
—Sí, lo vimos —dijo Helen, sacudiendo la cabeza—. Qué horror. ¡Una violación de privacidad!
—En efecto —asintió Alexander, con expresión sombría—. Y según un testigo, una