Perspectiva de Ella
La sangre se mezclaba con la saliva que goteaba de los colmillos de Alexander. Su respiración me golpeaba el rostro, cargada de aquel olor metálico que me revolvía el estómago.
Tenía miedo.
Mucho miedo.
Pero no iba a apartarme.
Mantuve las manos a ambos lados de su hocico y lo obligué a mirarme.
—Alexander —murmuré.
Sus ojos eran completamente negros.
—Te amo.
No reaccionó.
Sus fauces seguían apretadas alrededor del cuello de Liam, pero yo no solté a Alexander.
—Te amo —repet