Perspectiva de Ella
Encontré a Anya sentada en uno de los bancos del jardín, con el rostro oculto entre las manos y las plumas rojas y doradas de su vestido esparcidas a su alrededor como hojas arrastradas por el viento. El sonido de sus sollozos apenas contenidos hizo que mis propios ojos comenzaran a arder.
De todas las personas en este mundo a las que no quería ver sufrir, ella era la última que merecía estar llorando así.
Anya.
La chica dulce y amable que nunca había querido nada para sí mis