Ella me miró de mala gana, todavía con esa expresión de incredulidad mezclada con vergüenza.
—Corriste diez millas para llegar a mi coronación. Arruinaste una reliquia invaluable y probablemente dejaste a medio mundo en shock, todo porque querías estar ahí conmigo. —No pude evitar sonreír al verla así—. Ella, es lo más hermoso que alguien ha hecho por mí.
Ella parpadeó varias veces, como si no pudiera creer lo que acababa de escuchar.
—Alexander, apareciste en tu propia coronación con los pies d