—Thomas Black —dije en voz baja—. Tenemos que hablar.
Como era de esperar, intentó escapar.
Apenas dio un paso antes de que Gabriel lo alcanzara y lo empujara contra la cama con tanta fuerza que la madera del marco crujió bajo el impacto.
—Por favor… —balbuceó Thomas, con la voz temblorosa—. N-no sé de qué está hablando. Yo no he hecho nada…
Lo observé en silencio durante unos segundos.
—Cortaste los cables de freno del coche de mis padres.
El poco color que quedaba en su rostro desapareció por