No… no me había reído así en cinco malditos años.
La cabeza de Alexander giró hacia mí de inmediato, y por un segundo juraría que vi una ligera tensión en la comisura de sus labios, como si estuviera conteniendo su propia sonrisa.
Pero enseguida recompuso la expresión, se dio la vuelta y se marchó a paso firme, dejándome riendo en medio del vestíbulo destrozado.
***
Perspectiva de Gabriel
Gabriel estaba revisando informes de seguridad en su despacho cuando alguien llamó a la puerta.
Levantó la v