—Respira, Ella.
No me había dado cuenta de que llevaba un rato mirando fijamente mi reflejo en el espejo, con la mandíbula tan apretada que sentía que iba a partirme los dientes y las uñas clavadas en la madera del tocador, hasta que Alexander apoyó una mano fría sobre mi hombro.
—Nos ocuparemos de esto. Igual que nos hemos ocupado de todo lo demás.
Le lancé una mirada a través del espejo.
Quería creerle.
De verdad que quería.
Pero después de ver a Liam ayer… Y ahora a Alexander…
Intentaba fingi