Perspectiva de Ella
Corría por el bosque. Todo a mi alrededor—las hojas, los troncos, la luz—se deshacía en manchas borrosas mientras avanzaba a toda velocidad hacia mi pareja. No había cansancio. No había dolor. Solo esa sensación intensa en el pecho, un latido fuerte que no venía del miedo ni del esfuerzo, sino de pura emoción.
Mi pareja corría a mi lado, también en forma de lobo. Su pelaje castaño atrapaba la luz de la luna llena. Nuestras miradas se cruzaron apenas un segundo… y casi juraría