Mundo de ficçãoIniciar sessãoUnas horas después, cerca de la medianoche, la fiebre comienza a ceder y el color vuelve poco a poco a las mejillas de Alonzo. Aun débil, el niño respira con más facilidad, y el sonido acompasado de su respiración llena la habitación en la penumbra de la noche. Isabella permanece a su lado, su figura encorvada junto a la cama mientras sostiene la pequeña mano del niño entre las suyas.
Renatto, apoyado contra el marco de la puerta,







