Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que sigue a las palabras de Isabella se siente como una tormenta a punto de estallar. Renatto aprieta los puños con tanta fuerza que los nudillos se vuelven blancos. Su mandíbula se tensa mientras la mirada oscura fija en ella arde con una mezcla de rabia y algo más profundo, más primitivo.
—No te des tanta importancia —gruñe, cada palabra un golpe seco, sin apartarse de ella—. Solo eres una mujer más dentro de esta casa. Puedo llevarme a la cama a quien yo qu







