La mañana siguiente amanece tranquila, con un aire fresco que entra por las ventanas de la casa de las empleadas. Isabella se despierta temprano, lista para enfrentar un nuevo día mucho más descansada que los días anteriores, comparado solo con el sueño cómodo que consiguió en su cama los días anteriores a su retorno a la mansión Corleone.
Cuando llega al comedor para desayunar, las demás empleadas la ven con cierto desdén, fiel a su postura con todo el mundo, las ignora y come tranquila, sin m