El corazón de Desislava se tambaleó al ver que la vara de Isabella no tenía ni un rasguño del filo de la espada. Miró la profunda mirada de Isabella y luego la vara en su mano, sorprendida en silencio.
¿Acaso no era una simple vara? Claro, el Rey Benito protegería a Isabella, ¿cómo le daría una vara común?
Seguramente había algún truco.
Pensando esto, soltó una risa:
—Esa vara no es una vara común, ¿verdad? Parece que el mariscal te ha dado el arma más resistente en su arsenal.
La vara tenía la