No pasaron ni tres días y la noticia corrió como pólvora entre las tropas: los doce mil refuerzos estaban indignados, repitiendo la misma historia. Decían que Isabella había sido nombrada general sin haber obtenido méritos propios, solo aprovechándose de la reputación de su familia.
Los soldados bajo el mando de Desislava esparcían el rumor incansablemente:
—Si quiere vivir de la gloria de su padre y sus hermanos, que se quede en la capital como una señorita y disfrute de su vida de lujo. ¿Por q