Theobald corrió tras Desislava.
—Nunca has querido contarme cómo lograste que el General Sulanjun, príncipe heredero e hijo del Rey del reino de la capital occidental, firmara el tratado cuando yo estaba incendiando el almacén de granos en la ciudad.
Desislava, con una expresión de fastidio y cierta cautela, respondió:
—¿No te lo he explicado ya? Allí hice correr el rumor de que el Rey Benito ya había ganado la guerra en los Llanos Fronterizos del Sur y que pronto marcharía hacia Villa Desampara