En el campamento militar del Rey Benito, ubicado en las afueras de Torres, el rey apoyó ambas manos en la mesa y, con su alta figura inclinada hacia adelante, sus ojos bajo la luz de las velas, brillaban como las estrellas del cielo en galaxias lejanas.
—Pasen de inmediato la orden: atacaremos al amanecer. ¡Si tomamos Pueblo Tejón hoy, mañana habrá comida en abundancia, carne en cantidad, abrigos, mantas y todo lo necesario. Ellos han traído convoyes llenos de buenas provisiones a los Llanos Fro