En Pueblo Tejón, el mariscal Ordos del reino Montemayor se encontraba en lo alto de la muralla, observando a los soldados del Reino de Montemayor en la distancia.
El odio y la ira ardían en sus ojos.
—Los Llanos Fronterizos... no podrán mantenerlos —dijo el mariscal Ordos fríamente, mientras la furia en su mirada parecía querer consumir a los soldados de Montemayor.
—Tus soldados están heridos y enfermos. Descansen unos días antes de volver a atacar —sugirió el mariscal Mitral de los Pastizales.