Cuando el Rey Leonidas escuchó que la carta provenía del mismísimo Jung, se sorprendió y rápidamente ordenó al criado Tomasito que le presentara el mensaje.
Leyó atentamente el mensaje y, en efecto, era del maestro Jung. Cuando era príncipe heredero, tuvo la suerte de ver un mensaje encriptado en cuerdas, un quipu de ese personaje, por lo que reconocía su obra.
La mayor parte de la carta describía lo que había visto durante sus viajes, pero la última parte decía:
"Después de cruzar la montaña Pu