Capítulo32
Al atardecer, Desislava buscó a un sirviente para que le pidiera a Theobald salir a dar un paseo.

Los dos caminaban en silencio a la orilla del lago, y Theobald. Desislava aún no sabía lo que había sucedido; pensaba que, al haberlo citado, él le contaría acerca del divorcio. Sin embargo, él le respondió con un silencio sepulcral, y además ella pudo percibir que su rostro habia sido arañado.

Después de caminar un rato, ella se detuvo y no pudo evitar preguntarle:

—¿El divorcio ya fue consumado? ¿
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