Llegado el día tan esperado en que la Reina Madre Leonor organizó el banquete para recibir a los invitados, las damas y las familias nobles de la capital, junto con sus hijos, se apresuraron a llegar a la residencia de Benito de la Torre Montemayor, su hijo y segundo al mando del reino.
Ese día, aunque los árboles de ciruelos habían sido reubicados a lugares más apartados. Tras el traslado, no florecieron en absoluto. Además, después de que Benito regresó victorioso, mandó a cuidar el jardín con