Isabella sabía que la Reina Madre Leonor no la había invitado al banquete, pero no sabía exactamente cuándo lo estaba celebrando.
Miró a su maestro y le preguntó:
—¿Cuándo llegaste a la capital? Esto no será una coincidencia, ¿verdad?
Él sonrió y respondió:
—Llegué hace unos días, dando vueltas por la capital, buscando algo de tranquilidad, no esperaba escuchar tan pronto el bullicio.
—¿Habías llegado antes a la capital y no venido directamente a buscarme? ¡Qué malo!
—Pues sí, no vine en realida