Ella dijo esas palabras con tal vehemencia que enfurecieron profundamente a Desislava.
Se levantó de golpe y, dando una patada en el abdomen de Isabella, la hizo caer hacia atrás. Isabella no se apartó, sino que respondió con un codazo directo, golpeándole la pierna a Desislava.
Isabella agarró la ropa de Desislava y la empujó contra la silla. Se inclinó sobre ella, mirando con frialdad a sus ojos.
—¿Qué crees que haces atacándome en mi propia casa? ¿Cuál es tu propósito?
Desislava luchaba por