El doctor Dagel reflexionaba sobre el grito que acababa de emitir Raulito. Parecía que el dolor estaba teniendo un efecto positivo en la recuperación de sus cuerdas vocales. Aquel sonido llenó de alegría al médico.
Aunque la tarea de realinear los huesos podía haberla realizado su asistente, el doctor Dagel, al ser consciente de la importancia de Raulito, decidió encargarse él mismo. Su experiencia estaba profundamente arraigada, como si fuera parte de su instinto. Paso a paso, recorrió con cuid