Después de que Raulito se quedara profundamente dormido, Isabella fue a buscar a Benito y le entregó las hojas que Raulito había escrito.
Benito, al leerlas, sintió una mezcla de emociones complejas. ¿Se parecía tanto a los traficantes que habían maltratado al niño? Quizás sí. Tras tantos años en el campo de batalla, su cuerpo emanaba una energía intimidante.
Suspiró profundamente y dijo — Habrá que ir poco a poco. Intentaré ser más amable y sonreírle más.
El niño necesitaba curación, tanto físi