En el salón imperial, el criado Tomás entró para informar: —Majestad, la Gran Princesa ha venido al palacio, dice que quiere verlo.
El Rey levantó la cabeza de la montaña de archivos que tenía en su escritorio y, soltando la pluma, se frotó las sienes. —¿Dijo de qué se trata?
El criado Tomás con cautela le contesto: —No lo dijo, pero se ve que está que hecha humos.
El Rey dejó escapar una risa. —Mi tía siempre ha sido imponente. Cada vez que viene al palacio por las festividades, se comporta com