Después de salir del palacio, Isabella subió a la carroza y, se dirigió directo a donde la Gran Princesa. Tenía previsto ir allí desde hace mucho antes, solo que la convocatoria al palacio la había retrasado.
Sin embargo, el retraso no importaba. Pasado el mediodía, la Gran Princesa ya habría terminado su siesta y estaría llena de energía, sin lugar a dudas lista para todo lo que pudiera venir.
En los últimos días, Isabella había estado organizando el almacén, ordenando todo lo que había traído