—Ella miró a Isabella, con su delicada cara de hermosura incomparable. Luego observó su figura esbelta y le resultó difícil imaginar que, como decía Benito, ella pudiera cortar a alguien de un solo tajo.
Se acordó de lo que había dicho y hecho en el banquete de cumpleaños de la Gran Princesa, y preguntó:
—¿No tienes miedo de que la Gran Princesa tome represalias por lo que hiciste aquel día?
—Solo un tigre de papel, ¿por qué habría de temerle yo? —respondió Isabella con calma.
La Reina Madre Le