Isabelita levantó su mentón con expresión solemne y firme, dijo:
—Agradezco a Su Majestad por su indulgencia. En cuanto a qué estatus tengo y si soy digna del príncipe, eso es algo que él decide. Si él viene a pedirme matrimonio, entonces me casaré con él.
Leonor estaba furiosa y exclamó:
—¡Está completamente fuera de sus cabales, es solo un momento de locura! Algún día se dará cuenta de su error. Eres una mujer repudiada por la familia Vogel. Ahora le pareces novedosa, la gran cosa, pero cuando