Modesto le pidió a Cicero que entregara personalmente la invitación. Delgado, confundido, le preguntó en voz baja:
—Modesto, el príncipe perfectamente podría pedir la mano de Isabelita sin entregar el mando del ejército, ¿no?
Modesto le dio un leve golpe en la cabeza.
—¿Es vuestro intelecto el de un asno? Si no entrega el mando, el Rey liberará a la Reina Madre de inmediato para que impida este matrimonio.
A Hugo le pareció que la palabra liberar estaba muy bien elegida, aunque seguía sin entend