—No importa lo que digan, en la casa del general nadie va a buscar a Isabella —dijo Theobald con el rostro frío.
Doña Rosario lo miró con frustración y suspiró.
—No es que yo quiera ir a buscarla —dijo la anciana—, pero esta casa necesita una salida. Mira el comportamiento de Desislava: ha arruinado nuestro buen nombre, ha hecho que todos hablen mal de nosotros. Es egoísta, violenta y malvada, incluso golpeó a tu padre. Si no fuera por su buena suerte, él habría muerto. Y después de eso, ¿qué hi