Ella terminó de hablar y levantó el cuenco, bebiéndose el contenido de un solo trago. Este gesto tan decidido hizo que el Rey Benito esbozara una sonrisa.
—Por cierto, ¿por qué estaba el príncipe enemigo en Ciudad Real? —preguntó, aún sin entender del todo. Había oído que este príncipe gozaba de gran popularidad en su reino, siendo sabio y honorable. ¿Cómo había terminado en Ciudad Real, si ni siquiera era un militar?
—Fue una estrategia en la lucha interna de la familia real del Reino del Oeste